Chistes de viejos
Tres viejos en un banco de plaza:
- Hay que ver lo que es la edad. Tengo 70 años, y siempre me levanto a las 7
para ir a mear.
- Yo tengo 80. Me levanto a las 8 y lo primero que hago es irme a cagar.
El otro: - Lo mío es peor. Tengo 90. Me meo a las 7, me garco a las 8 y las
9 recién me despierto.
Se encontraba un hombre en su lecho de muerte, pensaba y pensaba, algo le remordía
la conciencia, como quería morir en paz llama a su esposa y le dice:
- Mi amor, necesito decirte algo importante.
- Si mi vida!
- Te acuerdas de Marta la vecina de al lado?
- Si - responde ella.
- Pues... ese cuerpecito fue mío... y recuerdas a María, la chica de la esquina....
- Si mi amor.
- Ese cuerpecito fue mío también...
Así continúa nombrando algunas mujeres mas, la mujer lo interrumpe:
- Mi amor, solo una cosa, yo también quiero estar tranquila, recuerdas que en
este pueblo hay cuerpo de bomberos y policía?
- Si, por que?
- Bueno, esos cuerpecitos fueron míos !!!
Una señora anciana, muy mayor, va a una comisaría.
- Buenos días, oficial.
- Buenos días, abuela. En que la puedo ayudar?
- Vengo a denunciar que me violaron... El oficial, desconcertado, le pregunta:
- Pero... abuela... cuando fue esto...?
- En 1922...
El oficial no sabe realmente que decir ante tal situación:
- Y recién ahora hace la denuncia?
No, la hice en su momento ... venia solo a contarle porque me trae tantos recuerdos...
Una vieja de ochenta años le pregunta al marido:
- Cuando nos conocimos hace 60 años, ¿que pensaste de mi?
- Que me gustaría chuparte las tetas hasta dejártelas secas.
- Aja, ?Y ahora que pensas?
- Que hice un buen laburo.
GRACIAS AL SEGURO
Una pareja de sexagenarios acude a la consulta de un terapista sexual. Sin más
preámbulos el caballero le dice:
¿Doctor, pudiera usted observarnos mientras tenemos un coito?
El médico queda un poco atónito, pero acepta. Cuando la pareja termina, el doctor
les dice:
No hay nada de malo en la forma como ustedes hacen el coito y les cobra $32.
Esto sucedió varias semanas seguidas, la pareja hacía una cita, llegaba, tenían
su coito sin problemas, pagaban al doctor y salían.
Finalmente extrañado el doctor les pregunta:
¿Qué es exactamente lo que ustedes están buscando?"
El viejo le dice: "Ella es casada y no podemos ir a su casa, yo soy casado y
no podemos ir a mi casa.
El Holiday Inn cobra $50, el Hilton $78, aquí lo hacemos por $32 y el seguro
me reconoce $28."
ENGAÑO
Maria y Juan eran dos residentes de una casa de asistencia para ancianos, que
habian estado sosteniendo una aventura amorosa.
Los dos tenian 96 años y andaban en silla de ruedas.
Todas las noches se encontraban en la sala de television.
Pasivamente, Maria tomaba el pene de Juan y se pasaban mirando la tele por una
hora o algo asi.
No era mucho, pero era todo lo que tenian.
Una noche, Juan no llego. Tampoco aparecio las dos noches siguientes. Maria
supuso que habia muerto, pero poco despues lo vio paseando alegremente en su
silla de ruedas por los patios.
María se hizo de valor, tomó fuerzas, lo enfrentó y le dijo:
Donde estuviste estas dos ultimas noches?
El le replico. Bueno, si quieres saberlo, estoy viendo a otra mujer.
Maldito - grito ella - Que estuviste haciendo? * Hacemos exactamente lo mismo
que tu y yo, Maria.
* Es ella mas joven o mas bonita que yo?, pregunto ella.
* No, es parecida a ti y tiene 98 anos.
* Entonces que tiene ella que yo no tenga?
Juan se sonrio y le dijo: El mal de Parkinson.
VIEJITO MEXICANO
Un escritor llegó a un pueblito mexicano, alejado de toda civilización. Tenía
la idea de escribir un libro con las anécdotas de los pobladores, para reflejar
sus hábitos y su cultura. A tal fin, se fue a buscar al hombre más viejo del
pueblo.
Cuando lo tuvo enfrente le explicó:
- Mire, estoy juntando datos para escribir un libro. ¿Usted se sabe alguna historia
que pudiéramos contarle a los de la ciudad ? Algo que usted haya vivido y que
recuerde con frecuencia.
El anciano puso la mirada en blanco como buscando un recuerdo y empezó su historia:
- ¡Ah, sí! Una vez se perdió la esposa del Chuy, el que vive aquí tras lomita.
Pues se vino la noche y la señora que no apareció. Entonces todos los hombres
del pueblo nos reunimos y nos llevamos un buen cargamento de mezcal y nos metimos
al monte a buscarla. Allá a los tantos días la encontramos y como ya andábamos
medio querendones por el mezcal, pues uno por uno le soltamos la pasión a la
esposa del Chuy...
El escritor se asombró ante el morbo con el que el anciano recordaba esa anécdota
y pensó que no podía contar ese episodio, así que optó por cambiar de tema:
- ¿No se acuerda de algo cómico? Algo que lo haga reír a usted y a todos los
del pueblo? No sé, algo extraño.
Una vez más el anciano hizo su particular gesto, una sonrisa se esbozó en su
rostro e inició una nueva historia:
- ¡Pues sí! Una vez se perdió una chivita del Vicente. Pues la noche se vino
y la chiva no apareció. Nos volvimos a reunir todos los hombres del pueblo,
nos hicimos de un buen cargamento de mezcal y nos metimos al monte a buscarla.
Después de días la encontramos y como ya andábamos medio querendones por el
mezcal, pues otra vez, uno por uno, le dimos calor a la chivita.
Y el anciano soltó una carcajada lasciva mientras le brillaban los ojos de manera
muy rara.
El escritor, para no quedarse con el viaje en balde, volvió a insistir:
- Y... ¿No tendrá otra historia? Tal vez algo triste. Algo que lo haga llorar
?
La risa del anciano desapareció de inmediato, la vista se le nubló y dos lágrimas
se le escurrieron por sus curtidas mejillas. Con una voz casi imperceptible
dijo:
- Sí, una... una vez me perdí yo.