Chistes de políticos
Políticos!
Un político está de gira proselitista en un pueblo.
- Al hablar en el Acto partidario nota que al fondo hay un paisano que cada
vez que él dice algo hace movimientos negativos con la cabeza.
Preocupado por la presencia de este escéptico, al terminar de hablar lo hace
llamar con un asistente, pensando que es un opositor.
- Que tal amigo ? -dice con la eterna sonrisa de los políticos en campaña-.
- Bien -dice el hombre tímidamente-.
- A qué se dedica Usted ?
- Soy viajante.
- Y dígame una cosa amigazo...(dijo el político mientras le tomaba el brazo
en gesto de confianza)...le puedo preguntar por qué mientras yo comentaba acerca
de mis logros y mi programa Usted hacía señas de dudas con la cabeza ??
- Es que justamente, como viajante que soy, he pasado por casi todos los lugares
que Usted ha mencionado en su discurso y en ningún lado vi las obras que Usted
dijo...
- Pero Hombre !!! -exclamó el político con voz de campaña-, lo que pasa es que
hay que leer más y viajar un poco menos !!
Carlos Menen fue a visitar una clase de 4to. Grado de una Escuela Primaria.
Su llegada se produjo durante una discusión acerca de las palabras y sus significados.
La maestra preguntó al Presidente si le gustaría participar en la discusión
sobre el significado de la palabra "tragedia".
Entonces, el ilustrado líder pidió a la clase un ejemplo de "tragedia".
Un pequeño niño se paró y dijo: "Si un amigo mío, está jugando en la calle y
lo atropella un auto, eso es una tragedia".
"No" , dijo Menen. "Eso sería un accidente".
Una pequeña levantó su mano y dijo: "Si un ómnibus de transporte escolar se
desbarranca en un precipicio, muriendo todos sus ocupantes, eso sería una tragedia".
"Me temo que no" sostuvo el Presidente. "A eso podríamos llamarlo una gran pérdida".
El silencio creció en el aula. Ningún otro alumno se animó a dar una respuesta.
Menen los instó a continuar, diciendo: "¿Es que no hay nadie que pueda darme
un ejemplo de lo que es una tragedia?
Finalmente, en el fondo de la clase, un pequeño muchacho levantó su mano y con
voz muy tenue, se animó a decir: "Si el Tango 01 está transportando al Sr. Presidente
y a todo el Gabinete y un misil lo destruye, haciéndolo añicos, eso sería una
tragedia".
"Fantástico", dijo Menen. "Eso está muy bien. ¿Y podrías decirme por qué eso
sería una tragedia?"
"Sí" dijo el chico. "Porque, en primer lugar, no sería un accidente y en segundo
lugar, tampoco sería una gran pérdida".
COMO TODOS SABEMOS CUANDO SE ACERCAN LAS
ELECCIONES EN ARGENTINA SE FORMA UN GRUPO DE VEEDORES DE DISTINTAS PARTES DEL
MUNDO, PARA QUE TODO SE REALICENORMALMENTE.
A CONTINUACION LA LISTA DE LOS VEEDORES EN ORDEN ALFABETICO:
Alemania: Herr Doktor Otto von Frauden
Arabia Saudita: Elim Postor
Brasil: T. del Falcao do Nascimento
China: ChanChu Yo
Corea del Norte: Chin Guen Guen Son
Corea del Sur: Kuan Do No
Cuba: Silvio Panada
España: Paco R. Ovando
Francia: Pierre D'Elvotto
Grecia: Hurto Sinescroupoulos y Akylos Transo
Holanda: T. Van Aestaffar
India: Gandhi Sima Farsa
Israel: Abraham Urnas
Italia: Massimo Atraco
Japón: Tekito Tuboto
Líbano: Mestafa Al-Botar
Panamá: Many Puleo
Portugal: Santiago de Trampinha
República Checa: Ivana Jodernos
Rumania: Robele Sinolopescu
Rusia: Ivana Timar
Uganda: Amin Mewele Alomimo
USA: Johnny Miro
Vietnam: Jo Dan Se
CARLOS I
Llega Carlos Saul Menem, Presidente de Argentina a cambiar un cheque al banco...
-"Buenos días, Señorita, ¿me hace el favor de cambiarme este cheque?
-"Con mucho gusto Señor, ¿me permite su identificación?
-"Señorita, no traigo identificación pero soy Carlos Saul Menem, presidente
de Argentina"
-"Sí Señor, pero me debe mostrar una identificación, por ejemplo, su registro
de conductor"
-"Señorita, no traigo identificación pero pregúntele a quienquiera, soy Carlos
Saul Menem, mire mis patillas, por favor!"
-"Lo siento, Señor, pero son reglas del banco. Me debe usted enseñar su identificación"
-"Pues no traigo, Señorita, y me urge cambiar este cheque"
-"Mire Señor, lo que podemos hacer es lo siguiente: el otro día vino Maradona
con el mismo problema, no traía identificación y para probar que era él sacaron
un balón, pateó unos penales y los metió todos, y así comprobó que él era en
verdad Maradona.
También vino Guillermo Vilas y no traía documento de identidad, entonces se
echó unos games con los cajeros y les ganó a todos con su bracito, y así nos
probó que él era en realidad el Willy.
Entonces Usted puede hacer lo mismo... haga algo para probar que usted es Carlos
Menem"
El turco se queda pensando durante un buen rato y dice... "Mmm, no Señorita,
la verdad es que se me ocurren puras boludeces..."
-"¡Perfecto Señor Menem!, ¿prefiere billetes chicos o grandes para cobrar el
cheque?
CARLOS II
Iba Menem con su chofer en una limousine negra, camino a sus campos de Anillaco.
De repente, se cruza un chanchito por el medio de la ruta, el chofer no pudo
evitar el terrible accidente y lo pisa.
Frena de golpe y le pregunta a Menem que iban a hacer.
Y el (ex) presidente le responde (fiel a su costumbre de abrirse de gambas):
-Y..., vas a tener que acercarte a la casa de acá al lado y avisarles a los
dueños que acabas de asesinar a su chanchito.
Y el chofer solito se baja de la limo y empieza el trayecto...
Pasa una hora, pasan dos horas, y a la tercera hora aparece una figura tambaleándose
de un lado a otro, con la ropa totalmente desgarrada, con un cigarro en una
mano y una botella de vino en la otra.
Menem, asombrado y extrañado, le pregunta qué pasó.
Y el chofer le responde:
- Cuando llegué a la casa me recibió el jefe de familia y me dio su mejor botella
de vino, su esposa me puso este cigarro en la boca y su hija de 19 años me desgarró
la ropa y me hizo el amor apasionadamente.
Menem pregunta extrañado:
-¿Pero.... y cómo pasó esto?
Y el chofer le dice:
- En realidad no sé, porque lo único que dije cuando entré fue:
"Soy el chofer de Menem y acabo de asesinar al cerdo...".
Un día, Abdul, un beduino que transitaba por un desierto al que conocía como
la palma de su mano, bajo el ardiente sol vio algo moverse lentamente sobre
la arena. Detuvo su camello, y se bajó a ver qué era lo que llamaba su atención.
Descubrió que solo se trataba de una cucaracha que intentaba desesperadamente
llegar hasta la sombra de una piedra para protegerse del infernal calor.
Tanta molestia me he tomado por una mísera cucaracha, pensó. Su primera intención
fue pisarla y seguir su camino, pero cuando dirigía su pie hacia la cucaracha
con tal fin, un pensamiento divino cruzó por su mente: Si Alá quiso que yo advirtiera
en este inmenso desierto a este insignificante y miserable ser, será alguna
señal que hoy no puedo entender. Entonces, en lugar de aplastar la cucaracha,
se agachó, extrajo de entre sus ropas su cimitarra, y con la filosa hoja la
levantó suavemente y la colocó a la sombra de la piedra que la cucaracha pugnaba
por alcanzar.
La cucaracha, lejos de entender qué había pasado, corrió asustada y se escondió
bajo la piedra. El beduino guardó su arma, miró hacia el ardiente sol, subió
a su camello y se marchó. La cucaracha permaneció escondida varias horas. Todavía
sentía miedo de esa monstruosa aparición que había, según su primitivo pensamiento,
tratado de matarla.
Cuando el sol estaba cerca del horizonte, muy lentamente comenzó salir de debajo
de la piedra. Miraba muy atentamente a su alrededor, buscando a esa figura enorme
que la había asustado tanto. Tan atenta estaba buscando en el horizonte al beduino,
que ni siquiera se dio cuenta cuando la iguana que estaba sobre la piedra se
abalanzó sobre ella y se la comió.
La iguana se sintió contenta de haber comido algo aunque fuera muy pequeño en
ese día. En el desierto escaseaba el alimento, y todo lo que se encontraba para
comer era bienvenido. Se recostó sobre la piedra para hacer la digestión, más
por costumbre que por necesidad. Lentamente cerró sus ojos y entró en un letargo
placentero.
Así estaba cuando las garras de un halcón se clavaron en su cuerpo, y mientras
trataba de escapar de su captor, veía como el suelo se alejaba debajo de ella.
Poco a poco fue perdiendo la conciencia. El halcón completó su carnívoro ritual,
y batiendo las alas en forma triunfal aboreó hasta el último bocado de su presa.
Luego, levantó vuelo en busca de otra nueva víctima.
Recostado en una palmera, Abdul pensó que había sido muy afortunado en hallar
el oasis, pero que si no encontraba algo para comer, no tendría fuerzas suficientes
para cruzar el último tramo del desierto que lo separaba de su pueblo. Le pidió
a Alá que lo ayudara a llegar a su casa, donde sus padres lo esperaban ansiosos.
Además su prometida lo estaba esperando para formar un hogar.
Estaba en medio de su ruego cuando la figura de un ave pasó lentamente sobre
él volando en círculos. Tomó su arma, apuntó y disparó. El halcón no llegó a
entender qué era ese lacerante dolor en su pecho. Solo se dio cuenta que algo
había pasado luego del estruendo y que caía irremediablemente.
Abdul recogió su presa, hizo un fuego y la cocinó. Comió todo lo que pudo, y
al anochecer emprendió la aventura de tratar de llegar a su pueblo.
Luego de dos días interminables llegó a su casa. Se abrazó a sus padres y salió
corriendo al encuentro de su amada. La abrazó en forma nterminable, como se
abrazan aquellos que han corrido el peligro de no verse más. Se amaron en la
oscuridad, se mimaron y desde ese día nunca más se separaron hasta el fin de
sus días.
En el medio, tuvieron tres hijos varones y dos hermosas hijas mujeres, que les
llenaron la vejez con travesuras de los nietos.
Esta historia tiene un final feliz. Si esperabas otra cosa es porque las costumbres
modernas hacen que las buenas noticias no sean noticia, y que las historias
felices pasen desapercibidas.
¡Ah! Casi me olvido: La descendencia de Abdul fue muy prolífica y exitosa. Tanto
que un tataranieto suyo, llamado Carlos, llegó a ser presidente de un lejano
país al sur del continente americano.
MORALEJA: Si ves una cucaracha... PISALA
Carlos Saul se encuentra con tres bellas damas en una discoteca; una peliroja,
una rubia y una morena.
Sentandose junto a ellas y dirigiendose a la pelirroja le hizo la siguiente
pregunta:
- Soy el Presidente. Cuanto me cobras por pasar una noche conmigo?
A lo que la peliroja responde:
- A Ud., Sr. Presidente, le cuesta 2.000 dolares.
Luego le hizo la misma pregunta a la rubia, y esta le respondio:
A Ud.le cuesta 1.000 dolares.
Al mirar a la morena y hacerle la misma pregunta, esta fue su respuesta:
*Sr. Presidente, si Usted puede levantar mi falda tan alto como estan los impuestos,
bajarme los calzones tan bajo como estan los sueldos, sacar esa cosa suya y
ponerla tan dura como esta la cosa de la inseguridad, mantenerla tan alta como
estan los precios y cogerme en esa forma tan dulce y delicada como Ud. se esta
cogiendo al pueblo... a Ud., Sr. Presidente, NO LE CUESTA NADA.